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¿Y qué tiene que ver la psicología con la danza?

La Danza del Vientre está inspirada en las milenarias Danzas Orientales que practicaban las sacerdotisas en los templos del antiguo Egipto  como una manera de comunicarse con los dioses, celebrar acontecimientos tales como las cosechas, nacimientos, fenómenos climatológicos, preparaciones para el parto, entre otros. Estas Danzas fueron evolucionando a lo largo de la historia dándoles un carácter social y familiar. Las mujeres bailaban entre ellas para su propia diversión y para el entretenimiento del sultán. Con el paso del tiempo estas danzas se se extendieron a los cabarets, creando espectáculos de danza del vientre. Por varios años esta danza fue prohibida y cualquier mujer que bailara era desterrada de Egipto. En el sigo XVIII y XIX vuelve a aparecer y comienza a difundirse a Europa y Occidente. A través de la historia de esta danza podemos apreciar que la naturaleza y la esencia de ésta radica en la mujer, en la posibilidad de crear y dar vida.  La danza del vientre permite una conexión con lo femenino, con lo más orgánico y primitivo y  permite redescubrir nuevas formas de sentir, de expresar y de comunicar.

Según la danzaterapia, mente, cuerpo y alma forman una unidad psicofísica e interactúan constantemente unas con otras. El movimiento y la postura influyen en el pensamiento y los sentimientos. La meta esencial de la danzaterapia es permitir la unión entre mente, cuerpo y alma.

Por un lado, es una terapia artística, y por el otro, una psicoterapia corporal que se centra especialmente en lo que el movimiento representa, tomando en consideración que el cuerpo tiene memoria.

La danzaterapia tiene como finalidad:

  • Integrar las experiencias previas al idioma y memoria corporal

  • Estimular la percepción corporal

  • Desarrollar una imagen corporal real

  • Estimular el movimiento personal y el auténtico

  • Desarrollar la percepción personal y hacia los demás

  • Analizar las emociones vividas

  • Lidiar con los conflictos intra e interpsíquicos

  • Adquirir nuevas maneras para establecer vínculos y manejar situaciones

  • Aprender a expresarse y reflexionar sobre el movimiento

  • Ser consciente e integrar lo vivido.

La danza en la prehistoria

La danza es concebida como uno de los actos más primitivos del hombre. Se dice que el hombre danzaba por varias razones; como acto ritual para la caza, la guerra o la cosecha, como galanteo, como llamado a los dioses o como festejo de nacimientos o de carácter solemne en las muertes. De cualquier forma, la danza siempre ha estado presente en la vida del humano y aun se conserva como una manifestación religiosa y social en algunos pueblos de África y Oceanía.

En antiguas civilizaciones la danza era considerada como un medio para comprender el universo, las manifestaciones de la naturaleza y la afirmación del sujeto de su propio lugar en el mundo. La danza permitió que el hombre se sintiera parte de un todo, de su tribu, y esto a su vez ha permitido que las civilizaciones se organicen de acuerdo a jerarquías y roles.

Hay investigaciones psicológicas que sugieren que el individuo baila desde el vientre materno. El bebe empieza a moverse a partir de los dos meses de gestación, a pesar de que la madre lo puede notar a partir del cuarto o quinto mes. Este acto que realiza el bebe, establece un vinculo muy especial con la madre, pues es por primera vez que puede “sentir” a su hijo. Es el inicio de una comunicación madre – hijo, pues el bebe después se moverá aún más cuando la madre o el padre le hablen.

El movimiento y la respiración marcan el inicio de la vida, y son anteriores al lenguaje y al pensamiento. Los gestos y movimientos del cuerpo han servido al hombre para comunicarse y actualmente siguen formando una parte esencial de la comunicación pues el lenguaje corporal tiene un valor tan grande como el lenguaje hablado.

Havelock Ellis, médico sexólogo y activista social británico dice: “Si somos indiferentes ante el arte de la danza, no sólo no podremos comprender la manifestación suprema de la vida física, sino tampoco el símbolo más elevado de la vida espiritual”. (Ellis, 1923: 36)

Egipto

Las primeras danzas que se observan en Egipto son realizadas por grupos de mujeres, se pueden observar figurillas que muestran que bailaban el círculos y constantemente las mujeres que no bailaban aplaudían y chasqueaban los dedos evolucionando hasta la utilización de crótalos en la actualidad. Hacia la decimoctava dinastía (1400 a.c.) el estilo de la danza parece tomar un rumbo totalmente diferente, convirtiéndose en una danza agitada y de frenesí.

En Egipto la danza jugaba un papel muy importante en la sociedad, podemos observar las danzas realizadas en la corte, las funerarias, las faraónicas, entre otras. Sin embargo, las danza egipcias podemos dividirlas en cuatro grupos; las sagradas, las laicas, las oficiales y las populares.

Las danzas sagradas son las que se realizaban a través de rituales y que se organizaban en honor a un dio.

Las danzas laicas son las celebraciones sociales, como las bodas, los funerales, banquetes y fiestas.

Las danzas oficiales son las que se llevaban a cabo en la corte por el rey o sus representantes, sacerdotes y sacerdotisas y generalmente en honor a un dios, al igual que las danzas sagradas.

Finalmente, las danzas populares se celebraban en palacios o casas y eran ejecutadas por danzantes de ambos sexos al servicio de las grandes mansiones, y tenían la finalidad de entretener.

Existía también la danza faraónica, que puede ser de las más antiguas, y se cree que es una danza bien organizada y planeada. Se puede observar en los bajorrelieves que la danza era consecutiva y que se utilizaban ya instrumentos de percusión de madera y hueso que marcaban el ritmo.

GRECIA

La danza Griega ha tenido influencia por culturas isleñas como Creta y el grupo de las Cicladas, y ha estado caracterizado por una perfección y belleza en los movimientos. Dionisio, descubridor del licor que libera a los humanos de sus pesadumbres, es considerado el dios de la danza, la fiesta y la embriaguez. Las fiestas realizadas en honor a Dionisio consistían en danzas, canticos y sexo. La danza dionisiaca era una danza no organizada, múltiple que conducía a un trance individual.

Otro tipo de danza era las que Dedalos dedicaba a Ariadna, y se ejecutaba en filas donde los jóvenes se tomaban de las manos y cantaban a coro. Las danzas más actuales de la tragedia son danzas más expresivas, los artistas son capaces de representar lo divino y lo humano.

En el siglo V se realizaban agonos, festivales que se sometían a un ritual muy cuidadoso y dedicado a Zeus, Apolo o Poseidón y se realizaban en distintos lugares y épocas.

En Delfos (región montañosa) se inventaron danzas de adolescentes desnudos que se realizaban con otras marchas y danzas cantadas a coro por niños, hombres y ancianos acompañados de lira y citara.

Más tarde empiezan a surgir actores profesionales que danzan y cantan en espectáculos oficiales, donde ya se cobra por la entrada, los actores separados de la compañía se convierten en juglares que danzan y hacen espectáculos en las calles. Después de Aristoxeno la danza se extiende por toda Grecia y pasa a Alejandria donde se hacen títeres y juegos de magia con acompañamiento de algún instrumento musical como la citara.

ROMA

Las danzas que surgen en Roma tienen una influencia grande de Grecia y de danzas helénicas y etruscas. Los etruscos practicaban las danzas funerales y acrobáticas, sin embargo estas estaban encomendadas a mercenarios. Otra aportación de los etruscos es la pasión por la mima y juegos pantomímicos, expresan que la danza en un arte noble a pesar de que se haya ajuglarado.

Rómulo, fundador de Roma es a quien se atribuye la invención de una danza llamada bellicrepa, que es una danza que simboliza el rapto de las sabinas.

En la última época de la paganía se muestran reminiscencias de las grandes religiones de Egipto, Fenicia y Siria sobre los cánticos y danzas en donde se honraba a Osiris e Isis, a Attis o Mithra. En las festividades Romanas, especialmente las dedicadas a Juno y Ceres, las danzas procesionales y las danzas en corro eran de ritual.

En tiempo de Julio Cesar, las lupercales tuvieron un momento de auge debido al significado que encarnaba esta danza, homenaje a la loba que alimentó a Rómulo y Remo, La celebridad que alcanzaron los lupercales va de la mano con la de las saturnales, cuyo origen es tan remoto como el de las lupercales, aun cuando en los tiempos antiguos de Numa estuvieran organizadas por los sacerdotes salios.

Las saturnales estaban dedicadas a Saturno, y tenían un carácter de danzas cereales, esto quiere decir que la semilla se esparcía por los aires y los sacerdotes saltaban siguiendo los más rudimentarios principios de la magia imitativa. Estas fiestas se celebraban en los días que hoy coinciden con lo de la Pascua de Navidad. Es en estas fiestas donde las clases sociales se mezclaban, disimulando su condición bajo disfraces y convivían durante los siete días que duraba la fiesta.

A los profesionales de la danza se les encontraba en las tiendas de los perfumistas, donde a veces daban sus lecciones de danza y de canto, cuyo afeminamiento reprochaba su severa moral.

Calígula era cantante y danzante. Nerón había sido confiado en su infancia a un bailarín, un saltator que dirigió su educación terpsicórea.

Los romanos añaden a las danzas de Grecia lo mímico, que puede ser considerada como una especie de ballet.

La máscara de origen totémico continuo usándose en Roma en las fiestas lupercales, pero la procedentes de la gran época griega solo continuaron vigentes hasta la última época de la pantomima latina, cuando el mimo sintió la necesidad de mostrar su propio rostro, más o menos desfigurado, para intensificar sus talentos miméticos.

El teatro clásico religioso había desparecido o se practicaba entre minorías selectas; pero con las fiestas del circo, la música y la danza quedaban reducidas a un mínimo.